Ya ni sé lo que hago. De un día para el otro, abrí mi blog anterior para intentar sacarlo a la luz.
Entre posteo y posteo que leía para eliminar, lágrimas recorrian mis mejillas. Es increíble lo mal que estaba en esos momentos, lo sentimentalmente "sola" que me sentía. Atada a una persona que no dejaba de soñar con sobrevivir en un mundo repleto de mares de odio, aferrándose a mi para poder flotar, así, lo único que lograba era hundirme más y más con el. Una pastilla más que él tomaba, un poquito más me enfermaba yo. ¿Que me hizo mal? Sí, así es. ¿Que no llegaba a ningún lado nuestras relación? Bueno, es cierto. Pero lo que no te puedo responder, mi amigo, es por qué me costó tanto desprenderme por completo de el. Ya no hablo de cariño, de aprecio, de amor, ya ni siquiera hablo de costumbre, es algo mucho más (o mejor dicho, mucho menos) que eso. En fin, por suerte había quienes me acompañaban y e intentaban hacerme bien, y casi siempre lo lograban :)
Todos merecemos todo.
Tanto como ser felices, como respirar hondo y sentirnos libre de hacer lo que queramos. Ser capaces de pensar en que mañana es un nuevo día y cuando amanezca, tengamos la oportunidad de cambiar, eso, eso está bien. Ahora es cuando mejor me siento. Hasta puedo admitir lo enamorada que estoy. Que dejes encendida la vela de color azul, que te regale al cumplir un mes, la primer noche que compartimos juntos fue el más lindo detalle. Ya me siento como julieta.
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